jueves 22 de diciembre de 2011

El Gobierno de Rajoy


En un minuto veinte segundos y sin preguntas por parte de la prensa (el PP nunca aprenderá) Mariano Rajoy ha desvelado la composición de su Gobierno. Y, en líneas generales, no me gusta. Parece que lo único que va a cambiar es el aspecto económico, obviando que en otros ámbitos (institucional, educativo, judicial, cultural, moral) también sufrimos una acuciante y grave crisis, mucho más profunda y grave que la económica.

No me preocupo por el "patrimonio" de los nuevos ministros (nada dicen los que sí se preocupan del de los terroristas) tampoco me molesta (todo lo contrario) que juren sus cargos sobra la Biblia y frente a un crucifijo, o mezclo un batiburrillo bilioso muestra del escozor producido por la victoria popular, o me alegro por su centrismo y alejamiento del "duro" Aznar. Tampoco, desde luego, creo que éste sea un estupendo Gobierno; más bien, soy de la opinión de los que creen que tiene unos cuantos "puntos oscuros".

Porque, si en los ministerios puramente económicos y en Agricultura pienso que la elección de los ministros es muy acertada, la opinión contraria me producen los nombramientos en Justicia e Interior. Sospecho que lo que tiene que ser investigado no va a ser investigado. Sospecho que va a ser un continuismo socialista. Sospecho que las cloacas del Estado no sólo no van a ser limpiadas o eliminadas sino que van a seguir operando como lo han hecho hasta ahora. Espero equivocarme.

Pero los primeros parabienes a Rubalcaba no auguran nada bueno. Y, por si no fuera suficiente, para rebajarnos aún más la esperanza en un cambio o regeneración política, también buenas palabras para Elena Salgado. Lo dicho, espero equivocarme...


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